domingo, 15 de febrero de 2015

Hay que exigir a cada uno lo que cada uno puede dar. (El Principito)

Estoy leyendo el Principito, y no he podido evitar ponerme a escribir después de leer un pasaje, en el que el Principito visita el planeta del Rey, que aunque estaba sólo en su planeta, sabía muy bien lo que decía:

         “Quisiera ver una puesta de sol. (…) Ordenad al sol que se ponga”, dijo el Principito. Y el Rey contestó:  “Si ordenara a un general que volara de flor en flor como una mariposa o que escribiera una tragedia o que se transformara en ave acuática y el general no ejecutara la orden recibida, ¿quién de los dos estaría equivocado? (…) Hay que exigir a cada uno lo que cada uno puede dar. La autoridad se apoya sobre todo en la razón.”

Vaya, casi que podría dejar aquí de escribir, pero por si acaso, haré un par de aclaraciones a las dos últimas frases.

Lo primero: hay que exigir a cada uno lo que cada uno puede dar. Hay un ejemplo muy claro, y es el de las notas. Debemos poner objetivos a nuestros hijos adaptados a sus aptitudes. No podemos decirles que tienen que sacar sobresaliente, porque a los que pueden hacerlo, les irá fenomenal, pero al que no puede, se sentirá frustrado por no poder cumplir lo que su padre le está pidiendo, y por lo tanto, no podrá recibir la gratificación que su padre les ha puesto a él y a sus hermanos, porque sencillamente, no puede porque no tiene las aptitudes para ello. Por lo tanto, a lo mejor hay que exigir a unos el sobresaliente, pero a otros habrá que exigirles el notable, o el bien, o incluso el aprobar todas! Y lo más importante, deberemos alegrarnos exactamente igual por el que ha sacado todo sobresaliente, como el que ha aprobado todas, si ese era su objetivo.
Por otro lado, cuánta razón tenía este Rey, sabía que la autoridad se apoya sobre todo en la razón. No tendría sentido poner como objetivo el sobresaliente al que sólo puede sacar un Bien, pero de la misma manera, no podemos pedir a nuestros hijos pequeños (3-6 años) que se estén quietos, porque no tiene sentido, porque son niños, por la cantidad de energía que tienen, etc.
No tiene sentido exigir a nuestros hijos de 7 años que hagan la cama como la haríamos nosotros, sencillamente, no tienen los brazos tan largos como nosotros para poder hacerlo.
No tiene sentido pedirles a nuestros hijos, que mientras ordenan su habitación, pongan la mesa, y le pongan el chupete a su hermano. Nosotros somos adultos y quizá somos capaces, pero no nuestros hijos pequeños y les podemos volver locos.
No tiene sentido exigir a nuestros hijos recién levantados que tengan la misma agilidad y celeridad que nosotros, porque sencillamente, son niños con sueño. De la misma manera no tiene sentido que después de un viaje, una boda o evento familiar, les pidamos que hagan lo de siempre con la misma velocidad que siempre, porque si tú, adulto, estás cansado, ¿cómo no lo van a estarlo ellos? ¿no habrá que ayudarles hoy a ponerse el pijama y lavarse los dientes ya que el día ha sido muy duro?


No tiene sentido pedir a nuestros hijos que hagan los deberes igual de rápido que si los hiciéramos nosotros, porque ellos están aprendiendo, y tú ya te lo sabes. Tú eres adulto, él es niño. Tú tienes prisa porque tienes un montón de cosas que hacer, pero él todavía no tiene tantas cosas en la cabeza, porque, una vez más, os recuerdo que son sólo niños.

domingo, 11 de enero de 2015

¿Crees que darle un azote va a servir de algo?

Ya te digo yo que no, bueno sí, para desahogarte tú, pero voy a intentar explicártelo.

Lo primero que quiero decir es que dos de mis hijos son uno más tranquilo y el otro es incluso muy inquieto. Bien, pues al que es tranquilo nunca le he puesto la mano encima. Es obediente, bondadoso, con muchas ganas de hacer el bien, deportista, y ni un pelo de tonto. Al hablar del otro, “el inquieto”, no puedo decir lo mismo, ya que alguna vez algún azote le ha caído.  Os explico esto, porque visto ahora con perspectiva, habiendo ya pasado algunos años, y analizando las circunstancias que atravesábamos en ese momento, puedo decirte que mi hijo, “el inquieto” ahora no es ni mejor ni peor. Yo estaba nervioso. Él no dormía, y nosotros tampoco, con lo que el agotamiento nos hacía a todos tener los nervios a flor de piel.


Vosotros pensad una cosa, y es que un niño inquieto o nervioso, lo lógico es que sea así, o bien  porque nosotros somos así de nerviosos o porque él es así, sencillamente. Y lo que también está claro, os lo digo por experiencia, es que será muy difícil que nos preste atención, que nos haga caso, que no nos saque de quicio… Pero, ahora que estás tranquilo, ¿qué crees que es lo que mejor le vendrá a tu hijo para ser más tranquilo? Si estamos de acuerdo en que el estar o ser más nervioso le hace ser o estar como hemos dicho, ¿Cuál será por tanto la mejor manera de que nos preste atención, que nos escuche y haga caso? Pues está claro consiguiendo que él esté más tranquilo. Y ahora viene la pregunta del millón, ¿creéis que un azote ayudará a que sea más tranquilo y sereno… o más bien lo contrario? Desde luego, a mi hijo, el que llamaba de broma “el inquieto”, ahora es el más cariñoso de todos, le encanta hacer puzles y no levantarse hasta terminarlos, nos ayuda a cocinar y le encanta… (Podría seguir mucho más). ¿Qué cómo lo hemos hecho? Millones de besos, millones de abrazos, hablándole muy despacio, mucho,  utilizando el tono de voz más tranquilos que sepamos decir,… y un poco de paciencia, pero no mucha, os lo aseguro. Lo digo para animaros a todos los que creéis que no la tenéis. Tenéis más de la que creéis, y además no os va a hacer falta toda. Eso sí: nada de azotes.
Y para los que no opinan igual, a los que por supuesto respeto a ellos y su opinión, os hago una reflexión, si cada vez que vuestro hijo hace algo mal le dais un azote o una torta como primera medida, ¿cómo diferenciáis o le vais a hacer saber lo grave o menos grave que es lo que han hecho? ¿Pegando más fuerte o menos flojo? De verdad, ¿tiene sentido? No es de sentido común.

       Os pido a todos un favor, en nombre de vuestros hijos, y de vosotros mismos (aunque aún no lo sepáis): que el azote sea el último recurso. Dejadlo para cuando se os hayan acabado todas las alternativas, ya que con un poco de suerte, ya se habrá pasado el enfado, y sobre todo, el vuestro. Así estaréis más tranquilos, y pensaréis con claridad. Con suerte, tu hijo y tú os ahorraréis ese mal trago del azote, ¿o… es que vosotros no os sentís mal después de habérselo dado…?

viernes, 2 de enero de 2015

¿CUÁL ES EL SECRETO PARA QUE NUESTRO HIJO ESTÉ SEGURO Y TRANQUILO?

     El otro día fuimos a visitar unos amigos, que tienen hijos de la edad de los nuestros. Hablando con el mayor de sus amigos del cole, me dijo que los padres de un amigo de clase estaban separados. 

     Yo le pregunté si sabía que era eso, y me contestó que el papá vivía en una casa y la mamá en otra. Veo que lo tenía claro. Sin preguntarle a penas, como si estuviera deseando decirlo, me empezó a contar que su amigo se portaba fatal en clase, que los profesores le decían “¡No sé qué hacer contigo!”.  En un intento de que entendiera o intentara comprender por qué su amigo se portaba mal  en clase, empecé a decirle que había que querer mucho a su amigo entre todos sus amigos. Le explicaba que su amigo estaba triste y su manera de decírselo a todos era portándose mal y estando nervioso. Él me contestó que por que esté triste no significa que tenga que pegar y morder. Me contuve la risa, y cuando pude hablar le dije que tenía toda la razón.  De todas formas, no se quedó muy convencido, y me preguntó que por qué su amigo estaba triste, que no lo entendía. Entonces yo le pregunté, si le gustaría que su papá viviera en una casa y su mamá en otra. Él, con una cara de asombro y de susto, abriendo los ojos como platos y medio esbozando una sonrisa, en plan “¡Qué cosas estás diciendo! Pues claro que no…” Y le dije, pues por eso está triste tu amigo.
     Muchos de nosotros, papás y mamás, podemos pensar que estamos lejos de eso, y que es una exageración, o que no hay ningún riesgo de ese tipo, pero… ¿nos conformamos con eso? Es decir, si nuestro hijo se siente triste o inseguro si llegáramos a separarnos, ¿no creéis que para que nuestros hijos se sientan más seguros, estén más tranquilos y estén mucho más estables, habrá que quererse entre vosotros papás? A veces, nuestros hijos, tienen la mala suerte de que nos ven sólo cuando llegamos del trabajo, o el fin de semana, pero ¿nos ven nuestros hijos querernos? ¿Ven a sus padres darse un beso cuando llegan de casa o salen a la calle? ¿Nos ven darnos un abrazo de vez en cuando (debería ser casi todos los días)? ¿Os ven hablarnos con respeto y educación? ¿Nos ven siendo agradables entre nosotros, dándonos las gracias por favores, y pidiendo las cosas por favor, como nosotros les pedimos que hagan ellos?
      Una vez más, manda el sentido común, es decir, si queremos que nuestros hijos nos quieran, quieran a sus hermanos, nos hablen con educación a nosotros y a sus hermanos, pues que vean que sus padres lo hacen. Predicar con el ejemplo, o si lo preferís, no tirar por tierra con nuestro ejemplo, lo que le pedimos de palabra. 

viernes, 19 de diciembre de 2014

No se te vaya a ocurrir recoger tu habitación...

No sé si lo habéis probado alguna vez, pero os aseguro que funciona. Los niños son competitivos (más los niños que las niñas, pero da igual) y se motivan con mucha facilidad.


En mi caso, uno de mis hijos es lo que viene siendo un cabezota. Siempre que quiero que haga algo me las veo y me las deseo no sólo para que lo haga, sino para que lo haga hoy y no el año que viene, ¿me entendéis? Tiene mucho carácter con lo que cuando intento ir de frente o desde una posición de autoridad, sé que lo tengo todo perdido, porque él no funciona por “narices”.  Entonces un día nos dimos cuenta que hacía justo lo contrario de lo que le decíamos (eso sí que es típico en los niños), como por ejemplo “Cógete el vaso azul” y se cogía el verde, o “ponte la camiseta de Hulk” y se ponía la de los Angry Birds. Así que mi mujer pensó en alto y dijo “seguro que si le decimos que coja la camiseta de los Angry Birds coge la de Hulk….
Pues bien, no pasó mucho tiempo cuando vino gente a casa y le dijimos “No le vayas a dar un beso a la abuela, eh…” Entonces echó a correr como una exhalación para engancharse al cuello de la abuela y comérsela a besos. Otro ejemplo, esta misma mañana, ya habíamos desayunado. Yo iba a ducharme y ellos tenían que vestirse solos, así que les he dicho “No me vayáis a dar un susto y os vistáis vosotros solos antes de que salga de la ducha, eh…” Pues casi no había entrado en la ducha cuando habían a parecido los dos hermanos vestidos con el uniforme, los zapatos puestos y con la sonrisa puesta de estar pensando “Toma ya, he hecho lo contrario de lo que me ha dicho papá…!” Sin embargo han hecho justo lo que quería que hicieran.



Evidentemente no hay que abusar de esto, porque no son tontos, y aprenden rápido, y a los dos días se darán cuenta de que les estamos tomando el pelo. Pero de vez en cuando, o en los momentos en los que no necesitemos que fallen los besos a la abuela, no hay mejor remedio. Os lo aseguro.

viernes, 12 de diciembre de 2014

No pasa nada si..., pero es mejor que...

No pasa nada si vuestro hijo se acuesta tarde, pero es mejor si se acuesta pronto y a la misma hora: al día siguiente estará descansado, de buen humor, y será un día agradable.
No pasa nada si vuestro hijo ve la tele o juega a la consola todo el sábado por la mañana, pero es mejor que lea un cómic, os ayude a arreglar algo, vaya a por el pan o la compra, os ayude a cocinar, haga deporte, visite a su abuela…, o en último caso, que juguéis con él.

No pasa nada si mi hijo lleva varios días que no le veo reír, serán épocas, pero es mejor que me asegure y hable con él por si tiene algún problema.
No pasa nada si digo palabrotas en casa, pero es mejor que no las diga si quiero que mi hijo hable bien.
No pasa nada si un día llamo "tonto" a mi hijo porque estaba enfadado, pero es mejor que no lo haga, porque así me aseguraré que él tampoco me lo dirá (ni cosas peores).

No pasa nada si miro en los cajones de mi hijo cuando él no está, es mi casa y es mi hijo, pero es mejor que no lo haga y respete su intimidad (tenga la edad que tenga), porque si no, nunca confiarán en nosotros.
No pasa nada si va con los auriculares puestos en el coche con vosotros, pero es mejor si no los lleva y habláis con él.

No pasa nada si no le digo a mi hijo que le quiero, él ya lo sabe, pero es mejor que se lo diga, ya que estrecharé la relación y hasta es posible que él me lo diga a mí.
No pasa nada si no ve a sus padres quererse, él ya sabe que nos queremos, pero quien mejor que sus padres para enseñar a sus hijos qué es el cariño y todo lo bueno que eso tiene.
No pasa nada si vuestro hijo se pasa horas delante del ordenador sin saber qué hace exactamente, pero es mejor que os aseguréis que entra en las páginas que os dice, así evitaréis el riesgo de que entre en contacto con personas sin buenas intenciones.

No pasa nada si este post no os ha gustado, pero es mejor que lo leáis y reflexionéis un rato.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Dejad que se equivoquen


Hoy en día hay muchísima información disponible, muchísima red social donde poder compartir experiencias o conocimientos, para mejorar en la vida familiar, o personal, etc., y también en la laboral. Pues bien, en casi cualquier artículo de formación, de coaching, de progreso personal, etc.,  podréis encontrar una idea común en todos y es que equivocarse es algo positivo.


Como ingeniero, me gusta analizar las cosas desde varios puntos de vista, así que voy a poner las ventajas y desventajas de equivocarnos.
·         DESVENTAJAS: Lo pasas mal, te da vergüenza que te hayan visto, que el de al lado lo haya hecho mejor, no lo has hecho bien, tienes otro argumento para deprimirte, tardas más en conseguir tus objetivos, etc.
·         VENTAJAS: Aprendes.


Por favor, tened paciencia con vuestros hijos. Dejad que se equivoquen cuando hacéis un puzzle y cogen la pieza que no es; cuando le advertís sobre algo y sigue empeñado en hacerlo (con el tiempo os dará la razón); cuando doblan la ropa o hacen la cama (antes de corregidles decidles lo bien que lo han hecho); etc. Enseñadles a valorar el esfuerzo, a que luchen por conseguir SUS objetivos (no los vuestros, ya hablaremos en otro post de eso). Enseñadles a ser positivos y que cuando se equivocan han aprendido muchísimo y que la próxima vez lo harán mejor.


Tratad los errores que cometen vuestros hijos como os hubiera gustado que los hubieran tratado con vosotros y ya sabéis que durante toda su vida van a estar aprendiendo, pero cuando más necesitan aprender es ahora. ¿No es suficiente motivo éste?

miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Se le cae siempre el vaso de agua a tu hijo? Tengo la solución

     Puede parecer una tontería y es algo muy simple, pero os aseguro que puede con mi paciencia cuando alguno de mis hijos tiraba el vaso de agua en la cena. Estás agotado del día, y lo único que quieres es que se acabe pronto la cena para irte a leer un rato, ver una serie o simplemente dormir. Pero justo cuando estás pensando en eso, oyes un ruido en el suelo, un líquido caer y la cara de tu hijo que te mira con una expresión en su cara con la que expresa que es consciente de que ha metido la pata y te vas a cabrear…
     El otro día un compañero de trabajo me contaba esta historia tal cual, diciendo que le ponía de los nervios que a su hijo se le cayera el vaso del agua al suelo. ¡A mí también! le dije. ¡Pero he encontrado la solución!Empecé a explicarle que su hijo no tenía la culpa, sino él. Adiviné los vasos que tenía (los de IKEA, claro), y al día siguiente le traje otros. Os pongo una foto.


     Está claro qué vaso tenía y cual le regalé yo. Al día siguiente me lo agradeció enormemente, a parte de la ilusión que les hizo a sus hijos estrenar vasos. Por cierto, el vaso rojo también es de IKEA.
     Creo que una vez más se pone de manifiesto el sentido común y que debe de primar sobre todo lo demás. Quiero que os paréis a pensar. La solución está delante de vuestras narices. Sólo hay que pararse un poco a pensar en la solución, y poneros en la situación de vuestro hijo. Con unas manos pequeñas, sin asa, con una base más estrecha que la parte superior, etc., no es que vuestro hijo sea torpe, es que le habéis puesto la zancadilla (entendedme la expresión). Es un vaso con poca estabilidad, difícil de coger (más para un niño con las manos de grasa de coger las empanadillas) y fácil de que se caiga.

     Espero haberos ayudado.