viernes, 2 de enero de 2015

¿CUÁL ES EL SECRETO PARA QUE NUESTRO HIJO ESTÉ SEGURO Y TRANQUILO?

     El otro día fuimos a visitar unos amigos, que tienen hijos de la edad de los nuestros. Hablando con el mayor de sus amigos del cole, me dijo que los padres de un amigo de clase estaban separados. 

     Yo le pregunté si sabía que era eso, y me contestó que el papá vivía en una casa y la mamá en otra. Veo que lo tenía claro. Sin preguntarle a penas, como si estuviera deseando decirlo, me empezó a contar que su amigo se portaba fatal en clase, que los profesores le decían “¡No sé qué hacer contigo!”.  En un intento de que entendiera o intentara comprender por qué su amigo se portaba mal  en clase, empecé a decirle que había que querer mucho a su amigo entre todos sus amigos. Le explicaba que su amigo estaba triste y su manera de decírselo a todos era portándose mal y estando nervioso. Él me contestó que por que esté triste no significa que tenga que pegar y morder. Me contuve la risa, y cuando pude hablar le dije que tenía toda la razón.  De todas formas, no se quedó muy convencido, y me preguntó que por qué su amigo estaba triste, que no lo entendía. Entonces yo le pregunté, si le gustaría que su papá viviera en una casa y su mamá en otra. Él, con una cara de asombro y de susto, abriendo los ojos como platos y medio esbozando una sonrisa, en plan “¡Qué cosas estás diciendo! Pues claro que no…” Y le dije, pues por eso está triste tu amigo.
     Muchos de nosotros, papás y mamás, podemos pensar que estamos lejos de eso, y que es una exageración, o que no hay ningún riesgo de ese tipo, pero… ¿nos conformamos con eso? Es decir, si nuestro hijo se siente triste o inseguro si llegáramos a separarnos, ¿no creéis que para que nuestros hijos se sientan más seguros, estén más tranquilos y estén mucho más estables, habrá que quererse entre vosotros papás? A veces, nuestros hijos, tienen la mala suerte de que nos ven sólo cuando llegamos del trabajo, o el fin de semana, pero ¿nos ven nuestros hijos querernos? ¿Ven a sus padres darse un beso cuando llegan de casa o salen a la calle? ¿Nos ven darnos un abrazo de vez en cuando (debería ser casi todos los días)? ¿Os ven hablarnos con respeto y educación? ¿Nos ven siendo agradables entre nosotros, dándonos las gracias por favores, y pidiendo las cosas por favor, como nosotros les pedimos que hagan ellos?
      Una vez más, manda el sentido común, es decir, si queremos que nuestros hijos nos quieran, quieran a sus hermanos, nos hablen con educación a nosotros y a sus hermanos, pues que vean que sus padres lo hacen. Predicar con el ejemplo, o si lo preferís, no tirar por tierra con nuestro ejemplo, lo que le pedimos de palabra. 

viernes, 19 de diciembre de 2014

No se te vaya a ocurrir recoger tu habitación...

No sé si lo habéis probado alguna vez, pero os aseguro que funciona. Los niños son competitivos (más los niños que las niñas, pero da igual) y se motivan con mucha facilidad.


En mi caso, uno de mis hijos es lo que viene siendo un cabezota. Siempre que quiero que haga algo me las veo y me las deseo no sólo para que lo haga, sino para que lo haga hoy y no el año que viene, ¿me entendéis? Tiene mucho carácter con lo que cuando intento ir de frente o desde una posición de autoridad, sé que lo tengo todo perdido, porque él no funciona por “narices”.  Entonces un día nos dimos cuenta que hacía justo lo contrario de lo que le decíamos (eso sí que es típico en los niños), como por ejemplo “Cógete el vaso azul” y se cogía el verde, o “ponte la camiseta de Hulk” y se ponía la de los Angry Birds. Así que mi mujer pensó en alto y dijo “seguro que si le decimos que coja la camiseta de los Angry Birds coge la de Hulk….
Pues bien, no pasó mucho tiempo cuando vino gente a casa y le dijimos “No le vayas a dar un beso a la abuela, eh…” Entonces echó a correr como una exhalación para engancharse al cuello de la abuela y comérsela a besos. Otro ejemplo, esta misma mañana, ya habíamos desayunado. Yo iba a ducharme y ellos tenían que vestirse solos, así que les he dicho “No me vayáis a dar un susto y os vistáis vosotros solos antes de que salga de la ducha, eh…” Pues casi no había entrado en la ducha cuando habían a parecido los dos hermanos vestidos con el uniforme, los zapatos puestos y con la sonrisa puesta de estar pensando “Toma ya, he hecho lo contrario de lo que me ha dicho papá…!” Sin embargo han hecho justo lo que quería que hicieran.



Evidentemente no hay que abusar de esto, porque no son tontos, y aprenden rápido, y a los dos días se darán cuenta de que les estamos tomando el pelo. Pero de vez en cuando, o en los momentos en los que no necesitemos que fallen los besos a la abuela, no hay mejor remedio. Os lo aseguro.

viernes, 12 de diciembre de 2014

No pasa nada si..., pero es mejor que...

No pasa nada si vuestro hijo se acuesta tarde, pero es mejor si se acuesta pronto y a la misma hora: al día siguiente estará descansado, de buen humor, y será un día agradable.
No pasa nada si vuestro hijo ve la tele o juega a la consola todo el sábado por la mañana, pero es mejor que lea un cómic, os ayude a arreglar algo, vaya a por el pan o la compra, os ayude a cocinar, haga deporte, visite a su abuela…, o en último caso, que juguéis con él.

No pasa nada si mi hijo lleva varios días que no le veo reír, serán épocas, pero es mejor que me asegure y hable con él por si tiene algún problema.
No pasa nada si digo palabrotas en casa, pero es mejor que no las diga si quiero que mi hijo hable bien.
No pasa nada si un día llamo "tonto" a mi hijo porque estaba enfadado, pero es mejor que no lo haga, porque así me aseguraré que él tampoco me lo dirá (ni cosas peores).

No pasa nada si miro en los cajones de mi hijo cuando él no está, es mi casa y es mi hijo, pero es mejor que no lo haga y respete su intimidad (tenga la edad que tenga), porque si no, nunca confiarán en nosotros.
No pasa nada si va con los auriculares puestos en el coche con vosotros, pero es mejor si no los lleva y habláis con él.

No pasa nada si no le digo a mi hijo que le quiero, él ya lo sabe, pero es mejor que se lo diga, ya que estrecharé la relación y hasta es posible que él me lo diga a mí.
No pasa nada si no ve a sus padres quererse, él ya sabe que nos queremos, pero quien mejor que sus padres para enseñar a sus hijos qué es el cariño y todo lo bueno que eso tiene.
No pasa nada si vuestro hijo se pasa horas delante del ordenador sin saber qué hace exactamente, pero es mejor que os aseguréis que entra en las páginas que os dice, así evitaréis el riesgo de que entre en contacto con personas sin buenas intenciones.

No pasa nada si este post no os ha gustado, pero es mejor que lo leáis y reflexionéis un rato.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Dejad que se equivoquen


Hoy en día hay muchísima información disponible, muchísima red social donde poder compartir experiencias o conocimientos, para mejorar en la vida familiar, o personal, etc., y también en la laboral. Pues bien, en casi cualquier artículo de formación, de coaching, de progreso personal, etc.,  podréis encontrar una idea común en todos y es que equivocarse es algo positivo.


Como ingeniero, me gusta analizar las cosas desde varios puntos de vista, así que voy a poner las ventajas y desventajas de equivocarnos.
·         DESVENTAJAS: Lo pasas mal, te da vergüenza que te hayan visto, que el de al lado lo haya hecho mejor, no lo has hecho bien, tienes otro argumento para deprimirte, tardas más en conseguir tus objetivos, etc.
·         VENTAJAS: Aprendes.


Por favor, tened paciencia con vuestros hijos. Dejad que se equivoquen cuando hacéis un puzzle y cogen la pieza que no es; cuando le advertís sobre algo y sigue empeñado en hacerlo (con el tiempo os dará la razón); cuando doblan la ropa o hacen la cama (antes de corregidles decidles lo bien que lo han hecho); etc. Enseñadles a valorar el esfuerzo, a que luchen por conseguir SUS objetivos (no los vuestros, ya hablaremos en otro post de eso). Enseñadles a ser positivos y que cuando se equivocan han aprendido muchísimo y que la próxima vez lo harán mejor.


Tratad los errores que cometen vuestros hijos como os hubiera gustado que los hubieran tratado con vosotros y ya sabéis que durante toda su vida van a estar aprendiendo, pero cuando más necesitan aprender es ahora. ¿No es suficiente motivo éste?

miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Se le cae siempre el vaso de agua a tu hijo? Tengo la solución

     Puede parecer una tontería y es algo muy simple, pero os aseguro que puede con mi paciencia cuando alguno de mis hijos tiraba el vaso de agua en la cena. Estás agotado del día, y lo único que quieres es que se acabe pronto la cena para irte a leer un rato, ver una serie o simplemente dormir. Pero justo cuando estás pensando en eso, oyes un ruido en el suelo, un líquido caer y la cara de tu hijo que te mira con una expresión en su cara con la que expresa que es consciente de que ha metido la pata y te vas a cabrear…
     El otro día un compañero de trabajo me contaba esta historia tal cual, diciendo que le ponía de los nervios que a su hijo se le cayera el vaso del agua al suelo. ¡A mí también! le dije. ¡Pero he encontrado la solución!Empecé a explicarle que su hijo no tenía la culpa, sino él. Adiviné los vasos que tenía (los de IKEA, claro), y al día siguiente le traje otros. Os pongo una foto.


     Está claro qué vaso tenía y cual le regalé yo. Al día siguiente me lo agradeció enormemente, a parte de la ilusión que les hizo a sus hijos estrenar vasos. Por cierto, el vaso rojo también es de IKEA.
     Creo que una vez más se pone de manifiesto el sentido común y que debe de primar sobre todo lo demás. Quiero que os paréis a pensar. La solución está delante de vuestras narices. Sólo hay que pararse un poco a pensar en la solución, y poneros en la situación de vuestro hijo. Con unas manos pequeñas, sin asa, con una base más estrecha que la parte superior, etc., no es que vuestro hijo sea torpe, es que le habéis puesto la zancadilla (entendedme la expresión). Es un vaso con poca estabilidad, difícil de coger (más para un niño con las manos de grasa de coger las empanadillas) y fácil de que se caiga.

     Espero haberos ayudado.

lunes, 13 de octubre de 2014

¡Qué dificil es que se estén quietos...!

     
     ¿Quién no ha visto alguna vez en alguna tienda o centro comercial la infructuosa pero intensa lucha de la madre o el madre por intentar conseguir que su hijo o hija de 2-10 años de edad se esté quieto a su lado o sentado sin hacer nada…? Al menos yo un montón de veces. Y ahora os pregunto, ¿qué pasaría si entramos en una de esas tiendas y vemos al niño de 4 años de pie, quieto, y al lado de su madre sin hacer nada, durante los 5-10 min (ó 30min) que dure la compra? A mí desde luego me chocaría bastante, ya que no es nada normal, y mucho menos habitual.


     Un niño pequeño tiene muchísima energía y tiene que soltarla, por lo tanto todos nuestros esfuerzos para que se esté quieto serán inútiles. A veces puede pasar que seamos más o menos tímidos y nos preocupe qué pensará esa señora tan bien arreglada, o ese señor que nos mira con cara de mala leche. ¿Y a nosotros qué nos importa lo que piense nadie? Por otro lado, como ya os he dicho antes, seguro que piensan mucho peor si ven al niño que ni se mueve, y puede sugerir más cosas malas que buenas. ¡Dejadles que anden! ¡Dejadles que se muevan! Y si se puede, ¡Dejadles que corran! De lo contrario,  lo más seguro es que todo acabe en una desesperación de la madre o padre y un cachete en el culo. Parece lógico, ¿verdad? Entonces, ¿por qué no dejamos que lo haga? ¿acaso nos molesta? Entonces el problema es nuestro (a mí me pasa el primero, os lo aseguro, y lucho cada día para mejorar) Evidentemente, si en la tienda hay artículos que puedan romperse, habrá que poner más atención, o mejor aún, ir en otro momento que no vayáis acompañados de vuestros hijos, porque lo más seguro es que todo acabe en discusión.

     Me gustaría que los que tenéis hijos pequeños y no tan pequeños sepáis lo que tenéis, que no es sólo un gran tesoro, sino que además son personitas que no paran quietas porque están en edad de no estarse quietas, necesitan tocarlo todo, necesitan probarse a sí mismos y probaros a vosotros, necesitan soltar toda esa energía, etc, etc, etc. Necesitan jugar.

lunes, 6 de octubre de 2014

Pantalón corto en invierno

     En una temporada de mi vida, estuve trabajando de cara al público, con lo que he podido ver a todo tipo de personas, de varios estilos, llegando cada día a la misma conclusión, y es que cada uno es de su padre y de su madre.
     En el caso de las familias, también se pueden ver todo tipo de variedades y estilos, incluso en la forma de vestir. Ahora bien, no perdamos el norte, por favor. Me explico.
     Yo creo que todos nos tiramos de los pelos cuando vemos las fotos en las que aparecemos de pequeños y nos preguntamos qué es lo que le hice yo a mi madre ese día para ponerme el jersey del poni o del cerdito… Eran otras épocas. 


     Hasta aquí, todos de acuerdo. Pero los 8 grados de temperatura de ahora son los mismos que los de hace 30 años, y ahora que somos adultos nos abrigamos. Y digo yo, si nos abrigamos nosotros con una buena chaqueta y pantalón vaquero, ¿por qué llevamos a nuestros hijos un 10 de febrero (por ejemplo) con 8 grados de temperatura o menos, con pantalón corto? “Es que van muy guapos” dicen algunos, “es que van más cómodos” dicen otros. ¿y por qué no vas tú en bañador o bikini? 
     Hay un dicho que dice “si la madre tiene frío, el niño tiene frío”. Os aseguro que una parte de las discusiones que tengo con mi mujer es por esto, por salir de casa con el abrigo puesto o sin él, sobre todo en la época de entretiempo primavera y otoño. Pero de ahí a llevar a tu hijo en pantalón corto y a tu hija con falda cuando los papás llevan el plumas o el chaquetón, es algo que todavía no logro entender.
     Pensemos con la cabeza: si hace 8 grados de temperatura, tu hijo tiene frío; si los zapatos son nuevos, les harán rozadura y les dolerá igual que a nosotros, ¿no? ¿por qué le llevas al cole entonces con los mismos zapatos que ayer le hicieron una rozadura?

     En fin, seamos coherentes y apliquemos el sentido común con nuestros hijos, al igual que lo aplicaríamos con nosotros.