¿Cuántas
veces nos han dicho ya estas vacaciones esta pregunta nuestros hijos? Seguro que casi todos los días. ¿qué es lo que
hacemos nosotros? Yo por lo menos estoy de vacaciones, y no quiero que me
molesten, ni que nadie perturbe mi descanso…
Para empezar,
que sepáis que descansar no consiste en no hacer nada (Ver la TV, por ejemplo)
sino cambiar de ocupación, como leer, hacer crucigramas, sudokus, maquetas,
papiroflexia, punto de cruz, soldados de plomo, prácticas de albañilería en
casa, aprender Chino…Yo qué sé. Pero os aseguro que una de las actividades que
más nos van a descansar es jugar con nuestros hijos. Probadlo.
Por
otro lado, y pensando un poco más en ellos, he podido comprobar cómo en
familias donde uno de los dos padres juega más con el hijo, es con ese
padre/madre, con el que el hijo se le ve más unido. Es pura lógica una vez más…
Uno de los recuerdos más agradables y satisfactorios que guardo de mi infancia
y juventud, es cuando jugaba con mi padre a encestar la pelota de tenis en el paragüero
del pasillo. Era auténtica competitividad, ¡vaya partidos”. Ya de más mayor,
con 18-20 años, nos pasamos al pingpong, en el que venían vecinos a vernos
jugar, sudando como profesionales y dándolo todo. Ya con 25 años, recuerdo que
fuimos al concierto de Paul McCartney, por ejemplo. Esto no es casualidad. Vuelve a ser actuar con
sentido común.
Es
posible que nunca recuerde muchas otras cosas de mi padre, y que el día que se
vaya al cielo, agradeceré mucho más estos momentos. También es posible que en
lugar de jugar al pingpong o encestar la pelota de tenis conmigo, prefiriera
hacer cualquier otra de las cosas que le gustaban, como tocar la guitarra. No
quiero entrar en sentimentalismos. Sólo quiero deciros, que aprovechéis estos
días para estar un rato con vuestros hijos, y jugando con ellos, es la mejor
forma de dedicarles vuestro tiempo y atención, que es lo que quieren, tengan la
edad que tengan.
¿A qué
jugáis?: hundir la flota, 3 en raya, chinos, sudoku, cartas, fútbol, billar,
dardos, minigolf, volar una cometa, castillos y figuras de arena, crucigramas, ajedrez,
montar en bici, comiditas, ir de compras, poner una tienda en el pasillo, etc, etc, etc. Cualquiera que implique tiempo y atención,
recordadlo.
Ganadle
esta batalla a la pereza y jugad con vuestros hijos, ¡vale la pena!